De memoria, dignidad y justicia llevan hablando desde hace ya muchos años las víctimas de ETA, obligadas a convertir en oficio lo que en condiciones normales no debería pasar de ser una condición casi íntima, relacionada con un dolor invisible, enquistado y cronificado en sus adentros. Cuando lo hacen a gritos y con altavoces, como ayer sucedió en la plaza de...
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