Tenemos el catalejo apuntando a nuestro ombligo
Como tantos, me enteré de la matanza en Garissa por la televisión. Me sorprendió escucharla a mitad de las noticias, después de una tragedia naval en Rusia. Hice «zapping»: lo mismo en otros canales. Acudí al cálculo macabro para entender la proporción: Quizás un ruso interese por tres de Kenia, pensé. Pero seguía...
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