«Adán y Eva» es solo apto para quien sepa que la Alhambra no es solo una cerveza
Lo de «Adán y Eva» parte de dos perversiones. Por un lado, la implícita en la naturaleza de cualquier reality. Esa de la que abomina John Waters porque sitúa al espectador en una posición de superioridad, como si su vida fuera mejor que la de los que salen en la tele. Por otro lado,...
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