Apetece creer, pero las caras recuerdan el estilo pictórico del Cristo de Borja
Hay que reconocer que Íker Jiménez es un comunicador con gancho. Su tono, entre Rodríguez de la Fuente y un Maldini ufológico, lleva diez años subyugando al extraño público del domingo noche (o toros u ovnis). Como último (y algo charlatán, todo hay que decirlo: «Somos los últimos...
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