«Yo creo que en la Última Cena comieron mal y poco. No debía de ser un menú largo y ancho de los que nos gustan a nosotros, así que hemos aplicado nuestra forma de entender la cocina». Así resumió Ramón Freixa el reto que asume con su amigo Paco Roncero: adaptar el menú de la cena más famosa de la Historia al paladar del siglo XXI. El sabroso resultado se podrá...
Suscribete para leer la noticia completa:

