Sus personajes son reos del deseo, se mueven con errabundia deseosa, con negligencia castiza y zombi
Están las Pussy Riot en Rusia, Weiwei en China y Almodóvar en España. El manchego, fotofóbico (ser cineasta y fotofóbico nos lo acerca a Beethoven) y además pepefóbico, vive en el compromiso político, concretamente en la variante escandalosa de la «internacionalización»....
Suscribete para leer la noticia completa:

