La Velvet fue la droga taciturna y un malditismo warholiano, inodoro y brillante
debo reconocer que la Velvet nunca fue «my cup of tea». El sonido lirondo de Reed y su universo carveriano, como todo lo carveriano, me parecía un orbe resacoso, del después. Por eso parecía natural que se muriera un domingo, a las horas en que las cuchillas de afeitar parecen púas...
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