No hace falta leer a Voltaire para saber que una farsa vende más rápido que un libro
Ir a un programa sin querer es como acudir a una cita sin ganas: te acaban pidiendo que te relajes. Se lo imploró Terelu, arrodillada como la Camille de «La edad madura», a Lucía Etxebarría, que musitaba entre lágrimas, con la vocalización vaga y apenada de la duquesa de Montoro,...
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