Ya no existen hordas de niños sentados delante del televisor comiéndose un bocata delante a las cinco de la tarde. Tampoco sufren tertulias sesudas en casa, cuando están enfermos y no van al colegio. No madrugan para ver sus dibujos preferidos los fines de semana. Ahora, al contrario que ocurría hace años, hay una veintena de canales (en abierto y de pago) que...
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