«Todos tendríamos que enseñar los pechos como Milá», le dijo Sardá a Jordi González
Pasar de presentador a opinador no es fácil, a no ser que seas Mariló, cuyo alma se reencarna en uno u otro a su antojo. Lo sencillo es ir por la vida encogiéndose de hombros, como Ronaldo ante una bandeja de donuts y otra de caipiriñas. El tertuliano televisivo ha de dominar la...
Suscribete para leer la noticia completa:

