«Si me hicieran consejero delegado de un banco, lo primero que haría sería ordenar cavar unos cuantos hoyos en Staten Island para enterrar a ciertas personas», explicaba Lou Ferrante, con su inconfundible acento italo-americano, en la conferencia de ideas convocada por «The Economist» el verano pasado en Nueva York. «Es broma, claro», aclaró. «Pero los jefes...

