Si la microbiología que hay detrás de una infección fuera como una novela policiaca, los macrófagos, unas células que pueden engullir a otras, serían los agentes que persiguen a los «cacos» a pie de calle. Y los anticuerpos, unas proteínas especializadas en bloquear a las células invasoras, serían algo así como detectives: en sus manos llevan el retrato robot...
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