Los llamativos buzones cilíndricos de Correos languidecen hoy por las calles y plazas de España, sus bocas amarillas cada vez se abren menos y sus estómagos están semivacíos. Internet ha herido de muerte el intercambio epistolar. Pese a todo, los bancos y las compañías siguen confiando en el papel para enviar a sus clientes las notificaciones pertinentes. La...
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