Aunque el calor hizo algo más que «apretar» ayer en Roma, los más de 30 grados de temperatura y la humedad del 51% no detuvieron a las riadas de peregrinos que se dirigieron hacía la plaza de San Pedro. Protegidos con paraguas, banderas o pañuelos, los fieles pudieron escuchar las palabras del Papa que versaron sobre el milagro de la multiplicación de los panes...
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