No suele trascender en el extranjero, pero Londres es una de las ciudades más contaminadas del planeta. Algunas de sus calles, como la milla de oro comercial de Oxford Street, baten récords de dióxido de carbono (CO2). Según reveló el año pasado un estudio del King’s College, la vía presenta una media de 135 miligramos de CO2 por m3 de aire, el triple del tope...
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