Al levantar los ojos hacia el cielo nocturno, no es extraño que la luz que llega desde las estrellas haya viajado durante cientos de años y recorrido enormes distancias hasta atravesar las pupilas. Pero los fenómenos que ocurren aún más allá, en las profundidades del espacio, son indetectables para ellos.
Por suerte, hay herramientas más potentes que el ojo humano,...
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