Lejos de amilanarse tras ser apercibida por carta por la nunciatura del Vaticano por su gran «exposición mediática» –«me mandaron callar», resume ella–, sor Lucía Caram, monja dominica de clausura y vida contemplativa del covento de Santa Clara de Manresa (Barcelona), prosigue con su activismo social en favor de los pobres. Y sin privarse de defender posturas...
Suscribete para leer la noticia completa:

