En esta aldea global en la que ni negocios ni empresas entienden de fronteras, pero tampoco los españoles nos quedamos atrás a la hora de viajar por el mundo entero, el inglés se ha convertido en una herramienta esencial.
Tanto para hablar con un socio o cliente al otro lado del Atlántico, como para decirle a un taxista de Pekín que nos lleve al Beijing International...
Suscribete para leer la noticia completa:

