Durante más de medio siglo, los juegos han sido auténticos bancos de pruebas para experimentar con nuevas ideas en el campo de la inteligencia artificial. Y gracias a ellos se han alcanzado hitos importantes en la carrera por construir máquinas cada vez más «humanas». El superordenador Deep Blue, por ejemplo, logró ganar a Kasparov al ajedrez y su pariente, Watson,...
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