En Nochebuena, cuando las televisiones emitían el primer discurso del Rey Felipe VI, una bola de fuego atravesó España de punta a punta como si se tratara de una señal llegada del cielo. El bólido, que tuvo múltiples testigos, entró por la frontera entre Murcia y Almería y atravesó la península en diagonal, de sureste a noroeste, para acabar en el Atlántico,...
Suscribete para leer la noticia completa:

