Pablo y Carolina habían madrugado para salir de Barcelona y a las 11,30 de la mañana del sábado ya estaban en Grenoble, a las puertas de los Alpes. Pero a partir de ahí, se encontraron con el caos. «Tardamos quince horas en llegar a Tignes», asegura él, un asiduo a las estaciones de esquí alpina que relata para ABC su odisea.
El suyo fue uno más entre los miles...
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