La catedral de la Almudena se conviritó ayer en el hogar de las familias cristianas. Miles de matrimonios con sus hijos pequeños, incluso algunos recién nacidos en sus carros y acompañados de los abuelos, se acercaron al templo para recibir la bendición de las manos del propio arzobispo de Madrid, monseñor Carlos Osoro.
La fila salía por la puerta principal del...
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