La alegría de la Navidad no es completa cuando hay miembros de la familia que no pueden disfrutarla, y el Papa recordó especialmente en su felicitación «a nuestros hermanos y hermanas de Irak y Siria que padecen los efectos del largo conflicto y, junto con otros grupos étnicos y religiosos, sufren una persecución brutal». Francisco lleva varios días pensando...
Suscribete para leer la noticia completa:

