Ningún Papa, a lo largo de la historia, ha denunciado precisamente ante los cardenales y obispos de la cúpula las quince «enfermedades de la Curia», que pueden contagiar a cada persona. Francisco lo hizo ayer, pero no como una bronca o una regañina del jefe. Les hablaba como sacerdote, invitando a todos al «examen de conciencia» y aconsejando acudir «al sacramento...
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