Después de 26 de días de estricto aislamiento por su contagio de ébola, Teresa Romero pasó ayer a planta y pudo reencontrarse con los suyos. En este tiempo, nadie ha podido tener contacto físico con ella y los profesionales sanitarios que la atendían tenían que ir enfundados en los trajes de protección individual para evitar siquiera un roce fortuito. Su familia...
Suscribete para leer la noticia completa:

