Es asombrosa la facilidad con que los más pequeños se adaptan a la «era digital». Los más avispados, con apenas tres años, son capaces ya de teclear su nombre en el móvil de sus padres y enviarlo, junto con un montón de iconos, por WhatsApp, para regocijo de sus orgullosos progenitores. Y los propios planes educativos fomentan cada vez más el uso de las nuevas...
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