La carta primero era cierta, después falsa y a continuación verdadera. Esa secuencia siguió la misiva del Papa a la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, para felicitar al país por el 25 de mayo, fiesta nacional. La confusión reinó en el Ejecutivo, los medios de comunicación y la población, durante 24 horas, en una situación cercana al escándalo...
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