El Viernes Santo conviene dejar «hablar» al Evangelio, y el Santo Padre asistió ayer en silencio a los oficios de la tarde en la basílica de San Pedro de El Vaticano, en los que dirige siempre la meditación el predicador de la Casa Pontificia, Raniero Cantalamessa.
Por la noche, al término del Vía Crucis en el Coliseo se limitó a unas breves palabras para comentar...
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