La «Madrugá» de 2014 ofreció al cofrade, como cada Semana Santa en Sevilla, dos maneras diferentes de apreciar la Pasión y Muerte de Cristo. La distinción va más allá de la dualidad entre silencio y algarabía. Entre centro y barrios. Hablamos de esos momentos de exuberancia y de esos otros pequeñitos, esencia de la mágica noche del Viernes Santo.
Cayó la medianoche,...
Suscribete para leer la noticia completa:

