Con el hombro firme, sosteniendo el trono, las esparteñas del nazareno estante crujen al paso, clavadas sobre la cuesta de la Avenida de Canalejas. Llevan los nazarenos la mano abierta, llena de monas, habas y dulces que los feligreses, muchos niños entre ellos, recogen en el solemne discurrir de cada imagen. Es la expresión viva de la procesión más alegre, la...
Suscribete para leer la noticia completa:

