La conversación con Meredith Averill comienza pasada la una y media de la tarde, y ella todavía no ha almorzado. No debería ser algo muy grave. Pero solo come dos veces al día, y esa será su última comida de hoy.
«Para cenar, damos un paseo», bromea Meredith, que junto con su marido, Paul McGlothin, practica y fomenta las dietas muy bajas en calorías, llamadas...
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