Hasta hace unos pocos años expertos lingüistas clamaban al cielo ante el uso cada vez mayor, entre los jóvenes, de abreviaturas y extraños símbolos expresados en 160 caracteres. Lo hacían para transmitir mensajes de texto (SMS) a amigos y amores varios pero tenía un trasfondo económico: ahorrar dinero.
Esos mensajes, cuyo negocio ha sido hasta la fecha rentable...
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