La Luna recibe con asiduidad el impacto de meteoritos, que han deformado su superficie desde sus orígenes hace 4.500 millones de años hasta darle su actual aspecto de queso Gruyère. Como no tiene atmósfera que la proteja, cualquier objeto, aunque sea pequeño, puede dejar en ella una nueva cicatriz. En marzo del pasado año, investigadores de la NASA observaron...
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