Aunque no acostumbra a mostrar placidez en el golfo Ártabro, el Atlántico azuzado por temporales y ciclogénesis explosivas ha multiplicado la altura y fuerza de su oleaje y el poder de sus habituales corrientes, noqueado buena parte de las playas del litoral noroeste de España.
No solo el paseo marítimo de La Coruña sucumbió al oleaje, los arenales de buena parte...
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