Stephen Hawking parecía predestinado a convertirse en un gran científico desde el mismo día de su nacimiento. Llegó al mundo en Oxford, Inglaterra, el 8 de enero de 1942, justo 300 años después de la muerte de Galileo Galilei. Claro que, como él mismo calcula, otros 200.000 niños nacieron ese día sin que se tenga noticia de que se hayan convertido en astrónomos...
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