Todos los dispositivos electrónicos que funcionan con un mando a distancia pueden teóricamente controlarse con el cerebro, sin necesidad de utilizar las manos. Basta fijar la vista en la pantalla del ordenador para poner en funcionamiento la televisión o regular su volumen, conectar la calefacción o descolgar el teléfono. Tan sólo hace falta llevar un casco con...
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