«Quien contamina, paga». Una vez más, la sentencia, más política que judicial, queda en agua de borrajas. Ocurrió con el vertido de Aznalcóllar en Doñana y la situación se repite con la tragedia del Prestige. España no va a recuperar ni un solo euro de la millonaria factura que tuvo que pagar por los daños de la mayor catástrofe ecológica sufrida por nuestro...
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