La administración precoz de un medicamento que apenas cuesta dos euros durante las primeras horas después de haber sufrido un infarto reduce el daño cardiaco en casi un 20% y podría, si se confirma lo que ya se sospecha en ensayos clínicos a largo plazo, disminuir las complicaciones cardiacas y la mortalidad de los pacientes. Estos resultados los ha obtenido...
Suscribete para leer la noticia completa:

