Después de charlar con una veintena de refugiados mientras les servían la comida, el Papa Francisco escuchó los relatos de Adam, un refugiado sudanés, y de Carol, una refugiada siria, con quienes se fue después a depositar flores sobre la tumba del padre Arrupe, fundador del Servicio Jesuita de Refugiados en 1981 a raíz del éxodo de Vietnam de la «boat people»....
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