El Papa Francisco hace cosas que jamás hubiéramos imaginado en un Papa. Quizá sí en un párroco. El miércoles fue una simple llamada de teléfono. Pero un telefonazo del Papa a un ciudadano anónimo, Michele Ferri, no es un gesto baladí. Sobre todo porque el caso Ferri es especialmente dramático y conocido en Italia. Andrea Ferri, hermano de Michele, murió asesinado...
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