Durante sus trayectos en «papamóvil» por las calles de Río de Janeiro, el Papa cargó y abrazó a muchos niños. Con uno de ellos, tuvo un diálogo muy especial y del encuentro se obtuvo una de las imágenes más bonitas y emocionantes de esta Jornada. «Santidad, quiero ser sacerdote de Cristo. Quiero volverme padre en nombre de Dios», dijo llorando el pequeño Nathan...
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