Santiago está en el principio de lo que somos, en el origen tanto de España como de Europa, aunque permanezca siempre inmóvil en el confín, en el final de un camino señalado por la luz de las estrellas. La Vía Láctea con la que soñó Carlomagno sigue avivando la conciencia con diamantina luz y por ello no debemos dejar de conmemorar que todo comenzó hace 1.200...
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