«Regresé de la muerte porque tenía una misión que cumplir, ver nacer a mi hijo y luchar por mi salud», cuenta Ángel Rafael Sanguino, un joven caraqueño de 32 años que creó un brazo robótico tras haber perdido su miembro superior izquierdo en un accidente. Ahora, si le dan más alas y recursos, podría llegar más lejos hasta inventarse un brazo biónico que tendría...
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