En el fondo marino, a 3.500 metros de profundidad, el agua se encuentra muy fría, entre uno y dos grados. La oscuridad es total, pues la luz se dispersa y desaparece antes de los doscientos metros de la superficie. A pesar de este hábitat hostil, allí consiguen vivir distintas especies de virus y bacterias. De hecho, hasta un 86% del material genético recogido...
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