No hay país que no desee contratar a un médico formado en España. Ni ciudadano europeo o americano que sienta algún reparo en recibir tratamiento en nuestro país. Y, probablemente, también resultará difícil hallar algún gobierno que no mire con envidia el sistema sanitario que se forjó durante la democracia. Entre ellos, Estados Unidos, que ha encontrado en la...
Suscribete para leer la noticia completa:

