La última versión del anteproyecto de ley de reforma educativa, validada el viernes por el Consejo de Ministros y que contempla que el Gobierno adelante el coste de la enseñanza en castellano para luego descontárselo a la Generalitat, ha caído como un jarro de agua fría en los colectivos que llevan años luchando para que el castellano recupere su papel de lengua...
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