Maria Elena Bergoglio está «hecha una miseria» de tanto fumar y hablar con los periodistas en su casa de Ituzaingó, periferia de Buenos Aires. La hermana del Papa no pudo ponerse en contacto con él hasta el sábado, «logró comunicarse en un ratitín que mi teléfono dejó de sonar», comenta. Hablaron apenas unos minutos. «Me dijo: vos, decidle al resto de la familia...

