Al cabo de cuatro días de debate a puerta cerrada, algunos cardenales empiezan a estar cansados, y desean que se fije de una vez la fecha del Cónclave. Han tomado la palabra 83 de los 152 cardenales reunidos en Roma, y las intervenciones empiezan a ser repetitivas. Es el síndrome típico de los Sínodos de Obispos, que duran tres semanas y dejan a todos agotad...

