EN el principio fue la corriente remansada de las aguas que bajaban desde la nieve inmaculada, virginal en su blancura sin palabras ni caminos. En el principio fue el meandro, la curva con forma femenina, el suelo fértil y el clima templado, la cercanía del mar que se adentraba en la tierra lacustre con los vientos de la marea. En el principio fue el río. Sevilla...
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