Sostiene Andrés Amorós sobre el capitel grecolatino de su sabiduría, que uno puede ser partidario de un torero aunque no lo haya visto en el ruedo. Un ejemplo: Amorós es de José, aunque admire a Juan. Y aunque no haya contemplado jamás el toreo de Gallito en una plaza, pues un toro lo mató en Talavera para convertirlo en leyenda viva antes de que la muerte lo...
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